La candidatura del Presidente Macky Sall a la Secretaría General de las Naciones Unidas sitúa el encuadramiento del derecho de veto entre sus prioridades. Cuando se masacra a civiles, la decisión de actuar puede depender de un solo voto, y ese voto puede ser una negativa.
Un derecho de bloqueo heredado de 1945. Cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad pueden, por sí solos, detener cualquier decisión de fondo. Ese poder debía preservar el entendimiento entre las grandes potencias al término de la guerra. A veces sirve para encubrir la inacción allí donde debería ser imposible, cuando una población espera la protección que el derecho le reconoce.
Crímenes que el veto no debería proteger. El genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra comprometen una responsabilidad que los Estados han reconocido solemnemente. Un veto opuesto en el momento en que estos crímenes se cometen anula esa responsabilidad con un solo gesto. Su precio se cuenta en vidas que el Consejo habría podido salvar.
Ya existen compromisos voluntarios. La iniciativa impulsada por Francia y México invita a los miembros permanentes a suspender por sí mismos el veto ante las atrocidades masivas. El Código de conducta del grupo ACT reúne a los Estados que se comprometen a no obstaculizar las resoluciones creíbles destinadas a prevenirlas. Desde 2022, la Asamblea General se reúne automáticamente después de cada veto, y quien lo opone acude a explicarse ante ella. El marco está escrito; espera la adhesión del mayor número.
Lo que la Secretaría puede impulsar. El Secretario General no posee el veto y no lo abolirá. Puede nombrar las situaciones a tiempo, dar la alerta antes de que se cometa lo irreparable, respaldar la transparencia que la Asamblea General ha instaurado, y recordar que un veto que deja morir no debilita una sola resolución, sino la autoridad de la Organización entera.
Una experiencia de la negociación multilateral. Doce años al frente de un Estado y la presidencia de la Unión Africana en 2022 fundamentan estos compromisos. Esa experiencia explica por qué la visión depositada ante las Naciones Unidas formula sus propuestas como obligaciones: una paz, una seguridad y un desarrollo pensados juntos; un multilateralismo renovado; una gobernanza de la Organización reforzada.
África en el corazón, el mundo en la mira.
La iniciativa franco-mexicana, el Código de conducta del grupo ACT y la resolución de la Asamblea General de 2022 sobre el veto son públicos. Encuentre todas las tomas de posición en www.mackysall.net