El 26 de junio de 1945, cincuenta naciones firmaron la Carta de las Naciones Unidas en San Francisco. Ochenta años después, día por día, la Organización cuenta con 193 Estados miembros. Sigue siendo el único marco universal donde todos los pueblos dialogan. Este aniversario no pide solo conmemoración. Pide un examen de conciencia.
El diagnóstico es conocido. El mundo registra 56 conflictos armados activos, un nivel sin precedentes desde 1945. La desconfianza hacia las instituciones internacionales aumenta. La arquitectura nacida de la Segunda Guerra Mundial responde con dificultad a las crisis del siglo XXI: alteración del clima, deuda de los países en desarrollo, brechas digitales, guerras regionales. Muchos concluyen que el sistema ha agotado su ciclo.
Ante este panorama, el Presidente Macky Sall sostiene un mensaje constante: la Carta no es el problema. Es la brújula. Sus principios conservan toda su fuerza: la igualdad soberana de los Estados, el arreglo pacífico de las controversias, la dignidad de la persona humana. Lo que ha envejecido son los mecanismos. Lo que debe cambiar son las prácticas.
No se trata, por tanto, de destruir la arquitectura de 1945, sino de refundarla. Esa es la línea que el Presidente Macky Sall expuso en marzo de 2026 en su proyecto «Refundar el multilateralismo para un mundo mejor». El texto propone un método: un Consejo de Seguridad más representativo, una diplomacia preventiva reforzada, una financiación del desarrollo reformada, una Organización más cercana a los pueblos. Está presentado en su visión.
El aniversario coincide con un momento de la verdad. En 2026, los Estados miembros elegirán al próximo Secretario General de las Naciones Unidas. Su mandato comenzará el 1 de enero de 2027. La generación que tome esa decisión asume una responsabilidad particular: confiar la Organización a un liderazgo capaz de reconciliarla con su promesa fundacional, «preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra».
El Presidente Macky Sall afronta esta cita con gravedad y confianza. Antiguo Jefe de Estado, expresidente de la Unión Africana y mediador probado en varias crisis, conoce el valor del compromiso y el precio de la paz. Su trayectoria lo ha preparado para esta tarea. Ochenta años después de San Francisco, su compromiso cabe en una frase: permanecer fiel al espíritu de la Carta dando a las Naciones Unidas los medios de su siglo.