El 29 de junio de 2026, en Pekín, Su Excelencia Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de la República Popular China, recibió al Presidente Macky Sall. El encuentro fue objeto de un comunicado del Ministerio chino de Asuntos Exteriores. China es miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La conversación se centró en el multilateralismo y el funcionamiento de la Organización. Según el comunicado, China apoya un papel central y motor de la ONU en los asuntos internacionales. Esta posición coincide con la convicción del candidato: los desafíos comunes, de la paz al clima, exigen respuestas colectivas sostenidas por una Organización creíble y eficaz.

El Presidente Macky Sall presentó a su anfitrión las grandes líneas de su visión para las Naciones Unidas. Defiende una Organización centrada en sus misiones esenciales, gestionada con rigor y atenta a las prioridades de todos los Estados miembros. Propugna un multilateralismo de resultados, basado en el diálogo y el respeto mutuo entre las naciones.

Esta etapa se inscribe en una intensa secuencia diplomática. Wang Yi es el tercer representante de un miembro del Consejo de Seguridad con quien el candidato se reúne en el mes de junio. Los quince miembros del Consejo celebrarán a finales de julio las primeras votaciones indicativas sobre las candidaturas a Secretario General. En paralelo, el Presidente Macky Sall prosigue sus consultas con los grupos regionales de la Asamblea General.

El diálogo con Pekín se apoya en una relación de larga data. Como Jefe de Estado de Senegal, el Presidente Macky Sall realizó varias visitas oficiales a China y copresidió el Foro de Cooperación China-África. El diálogo Norte-Sur y la cooperación con todos los polos del mundo forman parte del ADN diplomático del candidato. Su trayectoria refleja una práctica constante de asociaciones equilibradas, sin alineamientos exclusivos.

Al término de la visita, el Presidente Macky Sall reafirmó su disposición a trabajar con todos los miembros del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General. Su candidatura descansa en una convicción simple: las Naciones Unidas solo recuperarán su autoridad con la confianza de todos sus Estados miembros, del Norte y del Sur. La reunión de Pekín marca un paso más en la construcción de esa confianza.